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noviembre 02, 2014

España: el estado de las cosas I

Se podría decir, con un poco de arrogancia, que vivimos los últimos meses del escenario político español surgido en los inicios de la transición de 1975. No hay vuelta atrás; el bipartidismo histórico entre Partido Popular (PP) y el Partido Obrero Socialista Español (PSOE) y su hegemonía tiene los días contados por la irrupción de un nuevo tercio político (Podemos) aún en crecimiento que quedará plasmado en las próximas citas electorales de 2015. Si bien el avance de las minorías organizadas- que han cargado el coste social de esta crisis económica sin fecha de termino (2007- ) son los protagonistas del cambio político que se producirá, también es cierto, que nada de esto sería posible sin la auto descomposición moral de una clase política que se acostumbró a vivir exclusivamente para sus caprichos con dinero ajeno, al peor estilo de los representantes de los ex países bananeros que ellos siempre tanto criticaban para poner distancia entre un estado de derecho y los excesos de las pequeñas democracias formales.

La memoria infame de estos años españoles está salpicada de redes de corrupción política a todo nivel, masiva, confabulada con empresarios de todo tamaño y en donde día a día siguen cayendo ante una justicia benévola los representantes de la llamada casta política, financiera y sindical. Lo mismo puede ser un político de las finanzas pagando con una tarjeta VIP de Bankia un shawarma después de una larga noche o un sindicalista asturiano de toda la vida que acumula entre huelgas y luchas sociales 1,4 millones de euros. Lo mismo que la fortuna oculta de los Pujol y sus turbios negocios, el ex patriarca catalán y parte de la sociedad aún continúa en estado de shock, y sí, aquí en Barcelona algunos pocos siguen pensando que esta es una campaña más motivada por el anticatalanismo sureño. A estas alturas los sindicatos andaluces de CCOO y UGT aún no saben o no quieren saber en que se gastaron más de 15 millones de euros que estaban destinados a cursos de formación para desempleados que nunca se dictaron. La lista es interminable y cruza todo el mapa político e ideológico, aquí el que quiso cogió su tajada del pastel antes de que todo se fuera a la mierda porque así saciaban su apetito por el dinero que entrega el poder.

Y a estas alturas si algo está claro es que estos  personajes no se irán por su cuenta sino que habrá que expulsarlos y los que quieran trabajar dignamente y ver reducidos sus privilegios tendrán su opción ante la ciudadanía. No hay posibilidad de un consenso social para seguir manteniendo una estructura podrida que se desmorona con una intensidad galopante, a veces, con más fuerza que los sueños plausibles de los eternos omitidos, los precarios de nuevo cuño que ya no son una representación simbólica del capitalismo europeo sino que una nueva y masiva clase social. No hay músculo social para una revancha revolucionaria, por lo mismo, este es el tiempo de aprovechar las pequeñas oportunidades que brinda la historia para encauzar un futuro colectivo y por lo menos poder decir por una vez con convicción de victoria que esta vez si que no seguirán pasando. 
Son tiempos para posicionarse políticamente y abrir el desván de los sueños y pensar que quizás después de todo Sí se puede; disipar el miedo ante un nuevo devenir político es la tarea de estos meses.


mayo 30, 2014

PODEMOS



Desde el pasado domingo toda la prensa española ha fijado sus ojos en ellos después de conseguir 5 escaños al parlamento europeo y convertirse de la nada, en la cuarta fuerza política nacional. Su irrupción tiene desorientados a muchos analistas que deambulan entre las tesis del voto de protesta o castigo y una amplia gama de personajes de primera línea que ya han comenzado su campaña comunicacional por desacreditar al proyecto y a sus dirigentes públicos con falsas o tendenciosas informaciones, sin embargo, su punto de ficción es crear de aquí en adelante la percepción social de que nos encontramos ante un nuevo populismo de izquierdas, de auge mediático y que amenaza a España con el caos. Estos son los mismos que hace 3 años les cogió por sorpresa que la gente pudiera organizar su indignación sin intermediarios políticos y de ahí desembocar en multitud de organizaciones sociales, aquello sin lugar a dudas fue un quiebre contra el inmovilismo social y la necesaria politización de amplios márgenes de la población para lo que vendría.

En estos días de resaca electoral y después de contemplar que PP y PSOE han perdido 5 millones de votos y que este se ha fragmentado poniendo en peligro al bipartidismo que nació con la transición del 78, algunos recién toman conciencia que de que no solo hay una sociedad empobrecida y cabreada sino que para su pesar, organizada y políticamente madurando para crear un instrumento político que de cuenta de sus demandas más allá del ámbito callejero. Este no es un voto de indignación sino que de una nueva construcción política de izquierda, solo el tiempo dirá si fue un espejismo o el embrión de un movimiento social cohesionado que tenga un instrumento político a su disposición para inclinar la balanza hacía los cambios profundos que demanda la vida ante la deshumanización neoliberal que padecemos.  

En este contexto ha surgido PODEMOS, con vocación de gobernar y aquello ya es un buen síntoma porque para candidaturas de izquierda alternativa que parten con la derrota testimonial, la hemeroteca del mundo ya está a rebasar. Y quizás lo más importante de todo, desde su nacimiento formal hace cuatro meses, es que siempre han estado fomentando la unidad con Izquierda Unida (tercera fuerza política, 6 euro parlamentarios) u otras formaciones políticas que no crucen la barrera de la socialdemocracia porque son conscientes que el paso para las próximas elecciones generales de 2015 tiene que ser la conformación de un frente amplio de izquierdas sustentado en las organizaciones sociales. Y siendo sinceros, hoy por hoy, aquella es la única apuesta viable para invertir el estado de la cosas, de lo contrario, el carnaval neoliberal será eterno.   

La discusión de montar un partido instrumental se discutió en algunas asambleas y hubo consenso que había seguir en la calle con la protesta social y que también ya era hora de ocupar los espacios institucionales de la casta. De ahí vinieron unas primarias donde participaron 50 mil personas que refrendaron el proyecto y eligieron a los candidatos. Después de tres meses llegó la noche del escrutinio, obteniendo un 1. 250.000 votos a través de un discurso duro y directo pero que a la vez transmitía la urgencia de los tiempos que corren y la responsabilidad personal de cada uno en la construcción de un porvenir colectivo. Las herramientas digitales fueron clave en la movilización de la gente a la que no podían llegar las organizaciones y los círculos sociales que fueron brotando como setas por la península, Baleares y Canarias. Es un hecho que la figura de Pablo Iglesias, líder natural de PODEMOS (35 años, profesor universitario), debatiendo en las tertulias políticas de la televisión han sido un éxito al romper con la dictadura del pensamiento único que año tras año nos repite que la única salida a esta eterna crisis económica, social, política, de sentido común, son las fracasadas recetas de la Troika y sus nuevas reformas estructurales de la economía que anuncian por estos días.

Es innegable que el espíritu del 15 M (movimiento indignados) está presente en PODEMOS pero eso es todo, esta es otra etapa, otro contexto político en donde
muchos de los que están en la primera línea de la propuesta política venían desde hace muchos años trabajando en el ámbito político-social desde el frente amplio de Anguita, de los movimientos antiglobalización surgidos en Seattle a finales de los noventa, de las experiencias política sociales autogestionadas por la geografía española antes del 15M, de su paso por el movimiento Zapatista en México y sobre todo han conocido, participado y asesorado a los nuevos movimientos sociales latinoamericanos que le arrebataron el poder a otras castas que venían desde hace décadas gobernando para el mercado y una minoría poderosa. Hasta que la tortilla se invirtió desplazando al neoliberalismo como eje central en la construcción de una sociedad más justa. El núcleo duro de PODEMOS viene de una historia llena de aprendizajes, errores y derrotas políticas, y aquello es fundamental para los que quieren cambiar algo sin temor a fracasar en el intento o para los que pierden la brújula con la primera victoria simbólica. 

Y no es que uno esté a las puertas de una revolución social, más bien, es una bocanada de aire fresco; un aroma que siempre está presente ahí donde empieza a morir una parte de la historia y comienza a nacer otra. Esperemos que esta la escribamos nosotros.

diciembre 12, 2011



Esperando a Rajoy y su programa económico
Han pasado más de tres semanas del triunfo del derechista Mariano Rajoy por mayoría absoluta y nosotros aún seguimos esperando por la materialización de su programa económico aquí en la tierra. Ya sabemos que lo único concreto que este hombre ha dicho durante los últimos años es que se vienen tiempos duros y que las cosas hay que hacerlas como dios manda. A veces simplemente nos remite al oasis del depende, y en otras, la mayoría, escenifica una puesta en escena exitosa en donde habla y habla, para al final no decir nada, nada concreto que salga de la vaguedad en que siempre se mueve el líder del Partido Popular (PP). A pocas semanas de coger la bomba de relojería en que se ha transformado la economía española, el hombre sigue mudo, de nada han servido las editoriales del Wall Street Journal (WSJ) llamando a la concreción no sólo ya de las medidas a adoptar sino que trazándole el camino de la envergadura de las reformas que este tenía que llevar acabo. Al estilo Thatcher escribieron en el decano de la economía mundial sin cortarse un pelo y con seguridad ideológica.
Y mientras tanto Mariano a lo suyo; recibiendo a los banqueros españoles, alguna fotografía en su despacho atiborrado de papeles que lo capturan trabajando, otra visita al Palacio de la Moncloa para charlar con Zapatero de lo mal del estado de las cosas. La prima de riesgo subiendo, los mercados financieros internacionales nerviosos por la actitud de su candidato, mientras tanto, el hombre llamado a ser el ejecutor del modelo neoliberal al estilo español, continúa en estricto silencio. Estos últimos días en Marsella, a propósito de la cumbre europea del PP, por fin habló con Sarkozy y Merkel para transmitir lo que él llama confianza. Dicen que repitió hasta la saciedad de que España haría cueste lo que cueste las reformas para cumplir con sus compromisos. También trascendió que Rajoy esbozó su programa de recortes sin entrar en grandes detalles, las mismas fuentes, sostienen que alemanes y franceses se entusiasmaron con el calado de los recortes sociales, disciplina fiscal dicen desde el PP, sin embargo, poco fue lo que se dijo de este desconocido fuera de España, ni siquiera los más importantes líderes del PP europeo se quedaron a escuchar su discurso que le habían programado casi a última hora, también hay que decirlo.
Es probable que comience a repartir sus regalos días previos a navidad. Pero también es cierto que su prudencia política y su conservadurismo católico le pueden llevar a no querer contaminar el espíritu navideño y entregarse al simulacro de cambio de año. Aparcar así para la segunda semana de enero, un primer discurso contundente en dónde nos diga, por fin, la envergadura de los recortes sociales que proyecta su equipo económico en la sombra. O será necesario alargar la espera hasta marzo.
Tiempo han tenido para redactarlo, ahora acumulan fuerzas y sólo buscan el momento idóneo para lanzarlo por cadena nacional un día venidero. Imagino que leerán los encabezados de los recortes, darán cifras de ahorro fiscal, pondrán cara de circunstancias, volverán al papel y leerán otro recorte social, más ahorro y menos cohesión social…las consecuencias sociales de las medidas serán obviadas por la necesidad del ajuste, dirán en su defensa.
Y quizás resultaría más simple salir al balcón de la calle Génova y gritar con megáfono en mano lo que ha pensado tantas noches de insomnio y que de alguna manera ya todos sospechamos: Hoz vai a joder, pero es por vuestro bien, por el bien de España, creedme..

noviembre 17, 2011

La prima de riesgo



Hace unos días a un miembro de la Real Academia de la Lengua Española le preguntaban sobre el significado del término. No respondió con evasivas y derechamente dijo que no podía explicarlo, arguyó en su defensa, que aún no estaba en el diccionario y que para que una palabra pueda descansar en él, tienen que pasar por lo menos ocho años. Menos mal que no osaron preguntarle a un miembro de la Real Academia de la historia española, que en una interpretación personalísima hubiera quizás confundido los hechos para terminar hablando de que hace mucho tiempo Franco, ya había llamado la atención sobre el asunto. En la calle, la típica muestra televisiva sin mayor certeza real comprobó que nadie tiene puñetera idea de lo que significa la prima de riesgo.
La prima de qui? inquirió extrañado un jubilado catalán mientras acariciaba la bola de petanca que descansaba en su regazo. Aquí en el barrio la mayoría seguimos siendo primas, respondió una vecina del Albaicín, a la paya reportera. Un grupo de chavales que mataba el tiempo en una plaza de extrarradio de Madrid confundieron a la prima de riesgo con la prima del Riesco y ahí los comentarios subieron de tono y el micrófono se apagó. Una pareja de cuarenta que salía de unos grandes almacenes esbozó un campo semántico económico, para luego, apresurarse a decir-siempre con semblante desafiante- que gracias a dios, ellos no estaban en crisis. Y por último, un inmigrante que currículo en mano buscaba trabajo desesperadamente para renovar sus papeles, comentó al paso que a él no le interesaba la política porque había venido exclusivamente a trabajar.
En lo que va de semana la prima de riesgo española ha subido hasta los 460 puntos y la italiana ya está en los 519. Para hacernos una idea, Grecia, o como lo que se conocía por aquel país, cayó en banca rota cuando la deuda sobrepasó la barrera psicológica de los 500 puntos, lo mismo ocurrió con Portugal e Irlanda. Por eso no es descabellado preguntarse hasta cuándo aguantaremos nosotros antes de la intervención económica. O en su defecto, qué nuevos recortes sociales de envergadura se llevarán a cabo para calmar a los llamados mercados financieros que gobiernan con total soltura la crisis económica y política europea. De nada sirvió que los mercados financieros en las últimas semanas derrocaran a Papandreu y Berlusconi, estos y su ejército de tecnócratas de todo el mundo siguen presionando por la profundización de los ajustes estructurales de la economía en los países del euro. La consigna está clara reducir la deuda pública y para ello recortar todo gasto social, inversión pública, trabajo público, reducción del estado, privatizaciones de empresas...El próximo domingo el derechista Partido Popular Español refrendará esta tesis con su triunfo en las elecciones generales.
Lo mismo se la llama prima de riesgo, deuda país o diferencial de deuda. Se podría decir que es la herramienta más eficaz en el entramado del capitalismo financiero mundial a la hora de profundizar la doctrina del shock. En términos estrictos la prima de riesgo es el sobreprecio que paga un país por financiarse en los mercados internacionales a través de sus bonos y venta de deuda pública, siempre comparado con Alemania. Ayer ese diferencial llegó al 6,34% con respecto al bono alemán, algo histórico que no ocurría desde tiempos de la peseta. Esto se traduce en que habrá que pagar más intereses a los mercados y sus especuladores. Se calcula que por cada 100 puntos de subida en la prima de riesgo, España tendrá que desembolsar 12.000 millones de euros al año y se dejan de crear 170.000 puestos de trabajo. Los llamados mercados financieros a través de sus agencias de calificación de riesgo generan las condiciones objetivas y subjetivas para ir en busca de otra intervención económica que reportará otro gran negocio para los de siempre. Y ahí va ella, en los últimos meses siempre al alza, disciplinando a la clase política en su teoría económica de que la confianza y la tranquilidad sólo llegarán a través de la reducción de la deuda pública y la desmantelación total de los rescoldos de estado de bienestar.
Quieren más y no pararán hasta obtenerlo. La hoja de ruta del neoliberalismo pasa hoy por Europa- en la década de los ochenta y noventa fue Latinoamérica con la llamada deuda exterior- no está de paso, ha venido para quedarse y poner en evidencia el mito de la Europa fuerte y cohesionada. En los pasillos de Bruselas algunos personeros avanzan entre sollozos al enterarse de que la política está subordinada a los designios de la economía y el estado de ánimo de los mercados.
Muchos se conforman con la frase llevada a axioma de que a veces es mejor no saber demasiado porque la realidad ya agobia lo suficiente; no los culpo. Son tiempos abruptos, de cesantía crónica, precariedad laboral y del miedo que va disciplinando las conciencias de los trabajadores que no quieren perder el suyo. También son tiempos del despertar social que desembocan en el 15M y aunque hasta nuestros días siga siendo un movimiento más emocional que ideológico, es sin lugar a dudas, un aporte que ha roto con el inmovilismo. Entramos en una etapa de la historia europea en qué la única dimensión de las consecuencias de la crisis que aún no se ha evaluado es la del estallido social organizado y transformador.
Hoy por hoy ya no basta con la indignación. De lo contrario la fiesta neoliberal será eterna y contundente. Europa- y los que la habitamos- no será la misma cuando termine esta crisis económica, las relaciones sociales tampoco y ahí sí que se abre una gran posibilidad de agrietar la cultura popular intoxicada de personalismo.
Millones se preguntan en la soledad del amanecer, en qué instante, en qué momento se jodio todo. Una pregunta que tardaremos años en contestar porque la ausencia de autocrítica es tan profunda como la crisis sistémica del capitalismo.

noviembre 09, 2011

La maleta mexicana



Hay maletas que jamás llegarán a destino. Otras quizás nunca debieron embalarse o se hicieron con el corazón eclipsado. Algunas aguardan bajo la cama toda una vida el momento de abandonar a algún machista. También existen las maletas que sólo prestan servicio al viajero, y donde, no caben representaciones simbólicas capaces de trastocar el simple hecho de llevar una. Cada maleta es un pedazo de uno, del viaje y sus contextos, de la alegría o pena que en ese momento inunda a quién la lleve. A través de su contenido es posible perfilar al portador, y hasta incluso arriesgarse a intuir, que más de alguno la hizo como no queriendo viajar, y otros, con demasiado esmero para no perder las costumbres que acentúan la (in)seguridad.
Y existen otras que sencillamente se hicieron al calor de la historia. Con el fascismo pisando los talones y sin tiempo para imaginar que aquella maleta que se cerraba en el estudio parisino del fotoperiodista, Robert Capa, allá por 1940 sólo se abriría casi 70 años después en el DF mexicano. Su contenido; más de 126 rollos de película fotográfica de Robert Capa, Gerda Taro y David Seymour (Chim) tomadas entre mayo de 1936 y la primavera de 1939 que pondría fin a la guerra civil española, y el inició a gran escala, de la II guerra mundial.
La llamada maleta mexicana es un artefacto explosivo para la memoria colectiva de un país que muchas veces vuelve la vista hacia otro lado, o desconoce, lo que aquí sucedió. Es la posibilidad de mirar a los ojos de aquellos milicianos que sonríen con un pitillo en los labios y preguntarse en el silencio de la sala; qué habrá sido de vos. ¿Acaso, huido a tiempo?, quizás te quedaste en el frente y la muerte te pilló luchando, o como tantos, fuiste presa de la ola de exterminio con que se inauguraba la dictadura franquista, y tus huesos están por ahí, en una fosa clandestina cartografiada pero que sigue sin ser exhumada por falta de voluntad o cobardía política.
Y también es un viaje hacía la depuración de la técnica de quienes hicieron algo más que apretar el dedo en el obturador para capturar una imagen siempre efímera. Su trabajo en centenares de imágenes, negativos, tiras de contacto, ampliaciones, encuadres, ensayo y error, son también testigos del compromiso político narrativo de estos corresponsales de guerra que se hicieron a sí mismos.
Fuera del palacio Montjuic de Barcelona literalmente sigue lloviendo sobre mojado. Dentro, lo que caen son datos del contexto de aquella fotografía ya mítica de la mujer amamantando a su crío mientras escucha tal vez por primera vez el tema de toda una vida; el reparto de la tierra. En otra, un miliciano y su mirada al horizonte desde una posición quizás indefendible. La fotografía entrañable de los barcos en la bahía de Vizcaya donde se puede percibir el mar jugando con la luz. O la de una mujer mayor que ya en sus ojos se teme lo peor. Aquí están los rostros de aquellos que combatieron en primera línea, de los que trabajaron en la retaguardia del no pasarán y de la mayoría de la población que ya solo resistía a los bombardeos interminables.
Un trozo de la historia española y de la fotografía universal que el destino no ha querido que se pierda, esperemos que nosotros tampoco.

(Desde el 6 de octubre al 23 de enero en la sala 1 del Museo Nacional D` Art de Catalunya)

abril 30, 2010

Redadas racistas en España


Redadas racistas en Granada
Puede ser a las afueras de una oficina postal, en la estación de RENFE, en las calles del barrio del Zaidín un viernes o sábado por la tarde, en Plaza Nueva, fuera de uno de los cientos de locutorios que germinan por la ciudad. A mí el control policial racista me cogió en la estación de autobuses de Granada una noche que esperaba a mi pareja que venía de Madrid. No suelo ser puntual, pero llegué veinte minutos antes así que me senté en la sala principal y me dispuse a leer la última edición de El Jueves. Y mientras me descojonaba de la risa, de repente mi vista se clavó con los cinco policías nacionales que miraban hacía uno y otro lado antes de descender por las escaleras y así cumplir con su misión de cazar inmigrantes ilegales. Hace más de un año que el Ministerio del Interior español implementó la política de redadas masivas exclusivamente hacía el colectivo inmigrante, del mismo modo aceleró la deportación Express saltándose la misma Ley de extranjería reformada una y otra vez por el Gobierno de Zapatero. La orden es clara; detener, si es posible a los tres días enviarlo a un Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE), y en el peor de los casos, dejarlo en libertad con su orden de expulsión en la mano para que le sea aún más difícil buscarse la vida.
Primero cogieron a tres subsaharianos que minutos antes habían descendido del autobús. Después fueron a por el grupo de bolivianos que tenían su macuto de trabajo en los pies. La noche estaba floja para la poli y sus cupos de inmigrantes; ya habían controlado a más de veinte latinos, subsaharianos, marroquíes, hasta a un negro afro lo hicieron identificarse pero cuando sacó el pasaporte de United States los agentes ni siquiera se molestaron en verificar su identidad, es probable que alguno haya soltado un sorry andaluz que dejaría perplejo al guiri. Uno de ellos se paró frente a mí. Identificación, balbuceó con mala leche. Sospeché que en ese momento si le hubiera dicho que no tenía, una sonrisa se le hubiera dilatado en su rostro parco, una simple arruga de felicidad porque la noche comenzaba a dar buenos frutos para sacar de circulación a los sin papeles, no sólo era una orden sino que un servicio al país en estos tiempos de crisis económica.
Y ahí me retuvieron diez minutos a la espera que desde la centralita policial le confirmaran la mala noticia; que mi NIE era legal y que no estaba en búsqueda y captura, pero si bajo sospecha eterna.

marzo 30, 2010

Breve resumen político del Reino de España



Si hay algo que definen a estos tiempos de severa crisis económica es la ausencia sostenida de autocrítica en la sociedad española. Cuesta encontrar alguna voz que escape fuera de los contornos del pensamiento único que no hacen más que crear pánico social que acrecienta la desesperación de los cuatro millones de desempleados que se acercan al INEM para cobrar su subsidio por desempleo o alargar una prestación social que ayude a mitigar la recesión, de la ex estrella de la pasarela económica mundial. Veinte por ciento de desempleo, déficit público del más del once por ciento, recesión sostenida que aún es incapaz de elevar anclas porque el problema no es de forma sino de fondo. Antes de hacerse oficial el comienzo de otra debacle financiera capitalista a nivel mundial, España asistía al estallido de su particular burbuja inmobiliaria que había desbordado los márgenes de lo imaginable. Un sistema productivo basado en el desarrollo urbanístico descontrolado que se tradujo en la especulación del negocio de la vivienda. Un sueño social delirante que había nacido en los noventa y que después de quince años estallaba en pedazos y con ello la fuente laboral de más de un millón y medio de obreros del mercado de la construcción. Las hipotecas gobiernan hoy a millones de cuerpos que se disciplinan en la cotidianeidad de un compromiso que subsiste, entre el sueño siempre efímero de la propiedad privada y el condicionamiento integral de una vida, para llevarlo acabo.
Sí, son tiempos de crisis económicas reales para más de cuatro millones de desempleados y también de parodias sociales para los que sacan beneficios económicos y políticos de la situación. No es aventurado decir que hoy con más orgullo que nunca los derechistas del PP y tantos otros asisten con satisfacción al hundimiento del Gobierno de Zapatero. Después de cada dato económico que jode aún más la psiquis económica se les dibuja una sonrisa y algunos son capaces de llegar al orgasmo después de contar parados. Ahí están, esperando con las mandíbulas tensas el momento del abordaje desde el galeón Español embarcado en una doble realidad que cree en la llegada de un mesías llamado Rajoy; el señor de la eterna derrota política que ahora llena los corazones nostálgicos de no pocos españoles que extrañan no sólo a Aznar sino que al caudillo y su régimen. Es común escuchar por estos días la frasecita cansina de que con Franco se vivía mejor, de que los sueldos valían más y de que había más seguridad en las calles. Algunos piensan en silencio en que la posibilidad de la criogenización llegó demasiado tarde para el generalísimo.
El Tribunal constitucional está a un paso de suspender al juez Garzón por investigar los crímenes franquistas después de una querella judicial interpuesta por los residuos de la Falange Española que está vivita y coleando. En Valencia los políticos del PP se atan las manos para no seguir robando y dan rienda suelta a su reinterpretación de la reciente historia española a través de cuadernillos ideológicos que van destinados a los inmigrantes para su integración. El representante de la patronal, Gerardo Díaz Ferrán, dueño de Air Comet, y que ha estafado a centenares de trabajadores y miles de viajeros tiene la desfachatez de seguir sentándose en la mesa de diálogo social junto a sindicalistas comidos por la burocracia y un segundo Gobierno de Zapatero que está a punto de acoger las tesis de la abaratación del despido y de la ultra flexibilización laboral. El empresariado aplica su solidaridad de clases con los suyos y los demás que se jodan. Los balances de los grandes bancos españoles hablan de utilidades pese a la debacle: ¡jodete tú, yo vivo bien!, mascullan los mismos que a esa hora embargan otra casa de algún desempleado. Ya no hay crédito para la masa social que se acostumbró a vivir sobre sus posibilidades, no hay amortiguadores financieros ni esperanza en la movilidad laboral de otros tiempos. No sólo se acabaron los huevos de las gallinas de oro, sino que ahora la gallina está con diarrea y salpica todos los pliegues sociales.

abril 01, 2009

Entre lazos blancos y condones


Esta semana santa como marca la tradición un ejército de “hermanos” cofrades saldrá de su mundo particular y se echarán a las calles durante días con sus cruces, pasos, crucifijos, velas y esa amarga tradición cristiana de querer exculpar los pecados ajenos en donde estos no existen, porque el concepto no logró nunca cuajar. Este año no sólo irán sobrecargados de fe y dolor sino que con un brazalete blanco de carácter político en el que expresan su oposición a la reforma de la Ley de aborto del Gobierno de Zapatero que amplía (y garantiza legalmente) a catorce semanas la interrupción voluntaria y da la posibilidad que las chicas de hasta 16 años puedan interrumpir un embarazo sin el consentimiento de sus padres. Algunas cofradías han decidido no portar el brazalete, para según ellos no mezclar la fe con la política, y se han dedicado a sacar manifiestos, leer declaraciones y a marchar el último domingo de marzo por Madrid contra el aborto acatando así el llamado de la Conferencia Episcopal Española -que es la verdadera oposición política que hoy tiene el PSOE- y su campaña comunicacional que ha sembrado de vallas el país comparando los derechos de un niño con la protección del lince ibérico en extinción. Primero fueron los matrimonios homosexuales, después la protección de la familia, el divorcio, educación para la ciudadanía, ahora la guerra valórica- de un tema ya zanjado desde los ochenta por la sociedad española- se encamina por el aborto, aglutinando a los mismos de siempre que lo mismo se crecen en la puerta del sol o en el puente de Vallecas la tarde anterior.
Hace unas semanas Benedicto XVI aterrizaba en Camerún condenando el uso del condón entre la población africana, no contento con ello, sembró dudas sobre la eficacia de este para prevenir la transmisión del VIH. Sólo en el África subsahariana hay más de 25 millones de personas contagiadas. A los pocos días un alto representante del Vaticano se dejaba caer en la sede de la ONU para denunciar un complot internacional contra la Iglesia Católica y su papa Benedicto XVI que era ridiculizado a diario en los medios de comunicación europeos. Mientras la intransigencia católica, de derechas y conservadora agita en la vieja Europa la batalla valórica, al otro lado del charco- llámese Latinoamérica o África- su injerencia en la toma de decisiones políticas es un hecho y sus discursos valóricos no sólo incendian pulpitos y micrófonos sino que terminan siendo cómplices de los embarazos adolescentes, de las muertes de mujeres en los abortivos clandestinos, son cómplices de cada nueva infección porque torpedean el uso del condón y limitan la posibilidad de que las chicas accedan de forma sencilla y expedita a la anticoncepción de emergencia.

marzo 12, 2009

ERE


Se diseñan en silencio, en las altas esferas de las empresas, transnacionales o locales, que hasta hace poco tenían a sus contables trabajando horas extras para contar excedentes y utilidades y ahora tienen la misión de cuadrar números rojos en los cuerpos de los trabajadores que son y serán despedidos por sorpresa una mañana cualquiera de invierno. Cada día brota uno nuevo en la geografía española. Lo mismo en el puerto de Santa María o en el cordón industrial catalán, algunos liquidan a la mitad de la plantilla, eternas vacaciones sin paga y otros sencillamente echan el cierre total; de un plumazo muchas familias sobre todo del sector obrero que durante años trabajaron en el sector automotriz, de ensamblaje a gran escala, o en medianas fábricas que dependían exclusivamente del boom inmobiliario y del ánimo social español que se acostumbró de necesitar casi siempre una reforma en casa. Ahora lo que está de moda son los Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) que se multiplican en las oficinas del trabajo, sin ir más lejos, la propuesta de la patronal en el llamado diálogo social pide sin sonrojarse despidos más baratos para poder cuadrar su caja chica que recibe dinero público y además piden incentivos para contratar a desempleados por media jornada precarizando aún más la vida.
Muchos son los que se van por la mañana al curro con la barriga apretada, apurando el último pitillo a la entrada de la fábrica, la oficina comercial, el bar, o el descampado de la carretera a Jaen o los aledaños a la estación de autobuses de Granada donde también se nota la crisis entre las piernas congeladas de las prostitutas que trabajan en el comercio sexual que ha tenido que rebajar tarifas y soportar un nuevo despliegue moral-policial. Las crisis del capitalismo no golpea a todos por igual y esta vez, como tantas otras, son los trabajadores de todo el mundo quienes deberán corregir con el sudor de su frente otra catástrofe económica del delirium neoliberal que siempre globalizara las pérdidas; jamás las utilidades. Una crisis de está envergadura desata toda su rabia neoliberal precisamente ahí donde se ha ido instalando, la mayoría de las veces a sangre y fuego, como es el caso de Latinoamérica y África en donde muchos países desde la década de los ochenta fueron rematando el estado y privatizando el acceso a la educación y la salud, en Chile las cotizaciones de los trabajadores fueron entregadas a corporaciones privadas para que las administraran y especularan con ellas, herencia de Pinochet que se mantiene después de 19 años de socialdemocracia liberal. Día a día los cotizantes pierden dinero en la bolsa, dinero que ellos nunca vieron ni supieron donde iría, sólo saben que les ha tocado perder de nuevo en aquel país perdido a orillas del pacífico.
Son malos días para ir a repartir curriculums esperando una llamada de vuelta; son buenos tiempos para retomar las rutinas saludables que un día se diluyeron en la máquina global de lo etéreo.

febrero 25, 2009

San Precario



La primera estampita de San Precario que llegó a mis manos fue a mediados de 2005 después de la presentación del proyecto que cartografió socialmente el estrecho, a uno y otro lado de la orilla, por gente de diversos colectivos. Como no podía ser de otra manera estos eventos y cualquier otra actividad social, desde un encuentro casual a un funeral anunciado, terminan siempre en los bares granaínos que aún en época de crisis siguen apareciendo. Entre caña y caña, la conversación se fue ampliando a muchas bandas y en una de esos derroteros apareció la estampita; venía de Málaga y con ella otras experiencias del movimiento precario que se ha extendido por decenas de ciudades europeas con su carnaval que decontruye imaginarios sociales, en donde no sólo se aglutina un nuevo sujeto social sino que se articulan respuestas callejeras y teóricas que redundan en un nuevo cuerpo social consciente del estado precario de la vida a todos los niveles.
Por estos días ya se prepara el próximo May Day 09 en decenas de ciudades europeas, un desfile alternativo (street parade) que no va en la misma comparsa de los grandes sindicatos y partidos políticos de izquierda con viejas ideas. Los precarios van por libre, interviniendo el espacio público o privado en la acción, información y movilización. Ya lo decían allá por el 2005 “Emplearemos los métodos de acción directa y guerrilla comunicativa que estén en nuestras manos para apoyar huelgas, piquetes, paros, boicots, bloqueos, sabotajes y protestas por toda Europa. Acordamos formar una red transeuropea de movimientos y colectivos dispuestos a luchar contra los liberalizadores para conseguir derechos sociales válidos para todos los seres humanos que viven en Europa”.

Oración a San Precario

¡Oh San Precario!
Protector nuestro, de los precarios de la tierra
Protégenos a nosotros, estudiantes, precari@s,
migrantes, cuidadoras y amas de casa,
becarios y cognitari@s, trabajador@s sin derechos,
sin futuro ni garantías

Danos hoy la maternidad pagada,
los días festivos, las pensiones y la casa.
Y no permitas que trabajemos los domingos,
Tú que apareces donde más te necesitan
Ilumínanos en el camino a la ciudadanía
universal y la renta garantizada.

¡ OH San Precario!
Libéranos de la inseguridad, la inestabilidad y el
Miedo y danos la fuerza para luchar tod@s junt@s,
Contra los avaros de la explotación flexible
Y sus credos neoliberales.

Ilumínanos de esperanza y alegrías
Por los siglos de los siglos
¡ Mayday! ¡ Mayday!

octubre 21, 2008

Por nuestros hermanos en el fondo del mar, por los que aún seguimos a la deriva


Manifiesto de la Asociación de Sin Papeles de Madrid leído en cuatro idiomas (castellano, árabe, francés e inglés) al terminar la marcha-homenaje del jueves 16 de octubre de 2008.

Hoy somos muchos, estamos juntos y con fuerza. En nuestro corazón están nuestros hermanos con los que empezamos nuestro viaje a España y se quedaron en el fondo del mar. También los que llegaron y han sido deportados. Los que estamos aquí compartimos con ellos un mismo proyecto que no ha terminado. Se mantienen los motivos que nos empujaron a salir de nuestro país, y aquí cada día tenemos nuevas dificultades. Pero también tenemos toda la fuerza y nuestra determinación para continuar luchando por una vida mejor.

Hoy nos hemos reunido para hacer un homenaje a los que no están con nosotros. Y para decir bien alto que vamos a continuar, con su recuerdo presente, con su viaje inacabado.

Hoy nos sentimos fuertes y estamos orgullosos de nuestro camino. Queremos hablar con nuestra propia voz. Por eso hemos formado la “Asociación de sinpapeles de Madrid”. Es una asociación de inmigrantes en la que tienen cabida todos los que luchan por la vida digna de las personas que no tienen papeles, sea cual sea su nacionalidad. Esto es lo que queremos decir:

.- Los derechos son los mismos para todo el mundo. En cualquier lugar y para todas las personas. También en España, también si no tienes papeles.

.- No nacemos “sin papeles”. Cuando nos ven en los cayucos nos llaman “sin papeles” como si ya fuéramos “sin papeles” en nuestro país de origen ¡No! Nos convierten en “sin papeles” cuando llegamos a España.

.- España no es el país de nuestros sueños, no es lo que creíamos, pero estamos aquí ahora y hemos decidido quedarnos. Vamos a convivir juntos y va a salir bien. España es también nuestro país.

.- Hemos venido para hacer lo que quiere hacer cualquier persona: ganarse la vida con dignidad. Trabajamos en lo que podemos, no buscamos hacer daño a nadie. Nadie quiere trabajar en el top-manta, pero para muchos es la única posibilidad.

.- No somos mejores, ni peores que nadie. Somos iguales, nosotros lo sabemos. No queremos privilegios, no queremos pasar por delante de nadie. Queremos vivir y trabajar con derechos y con responsabilidades, respetando y respetados.

.- Quieren meternos miedo, se nos persigue, se nos detiene continuamente cuando vamos paseando por la calle. No podemos vivir tranquilos. Así es mas difícil integrase, pero estamos decididos a ello.

.- Es necesario luchar para cambiar esto. No conseguiremos una vida digna sin un cambio en las leyes de inmigración.

.- No es una lucha sólo por nuestros derechos. Es una lucha por un cambio social. A lo mejor no conseguimos la regularización de todos los sinpapeles. Pero avanzamos. Formar parte de la “Asociación de sinpapeles de Madrid” es un compromiso con nosotros y con los demás.

.- Hoy estamos aquí también para pedir la despenalización del top-manta y para dar todo nuestro apoyo a la petición de indulto para nuestro hermano Mor Ndiaye. Es uno, pero somos todos. Como muchos de nosotros ha intentado ganarse la vida en el top-manta y ahora mismo tiene la ejecución inminente de una sentencia judicial que supondría su expulsión de toda Europa durante diez años. No es justo.

El indulto es un paso pequeño, pero importante, al que van a seguir otros mayores.

.- No pedimos nada imposible, sólo lo más básico y elemental: ¡papeles para todos!

¡POR NUESTROS HERMANOS EN EL FONDO DEL MAR, POR LOS QUE AÚN SEGUIMOS A LA DERIVA!

octubre 17, 2008

Mani inmigrante en Madrid


Anoche en Madrid inmigrantes y autóctonos salieron a la calle para fracturar aunque sea por unos minutos la visibilidad precaria en el que vive el colectivo de inmigrantes sin papeles. Caminaron desde la Plaza de Lavapiés, (el ocho de octubre hubo una redada para cazar sin papeles, ante esto, el barrio espontáneamente reaccionó expulsando a la policía), para terminar en la Puerta del Sol. Esta vez no había grandes multitudes migrantes, ni camiones cargados de amplificadores que se abrían paso mientras arriba Daniela Mercury o los Orishas no paraban de cantar como el pasado domingo 12 de octubre. Ayer por la noche una multitud festiva, sobre todo africana, tomo el espacio público para expresar una vez más que nadie puede ser ilegal, que los sueños y necesidades no conocen de fronteras ni de códigos de barras. Bajo el lema “Por nuestras hermanas y hermanos en el fondo del mar, por los que aún seguimos a la deriva” se echaron a andar convocados por la recién creada Asociación de Sin papeles de Madrid y el proyecto social Ferrocaríl Clandestino.

septiembre 20, 2008

"El País" del Eurocentrismo (o porque he dejado de comprarlo)


Hoy nuevamente he llegado al quiosco de prensa y he sido incapaz de coger el diario El País que regularmente compro hace más de cuatro años en el atomizado mercado de la prensa española. No es una rabieta ideológica ni un boicot económico residual de un precario decepcionado que pretende acabar con el Grupo Prisa y su esquizofrénico periodismo, sino una respuesta vital ante el constante bombardeo informativo que no hace otra cosa que intoxicar con noticias falsas y mezquinas sobre lo que realmente pasa en Bolivia y América Latina.
No me resulta ético seguir entregando ese euro con diez a las arcas de un periódico que le está jodiendo la vida a millones de latinos que sólo avanzan en la conquista de derechos sociales básicos que hasta el día de hoy nunca han tenido. Millones de pobres, campesinos, indígenas, marginales urbanos sobreviven al otro lado del charco con ese euro que les ha repartido el modelo neoliberal más furioso que se conozca y que ahora están dispuestos a cambiar. No es la moneda pero si el rostro del sufrido campesino del altiplano o el devenir del peón del oriente boliviano; que me recuerda que en aquellas tierras los ganaderos y latifundistas cómplices de dictaduras bolivianas siguen pagando en sus haciendas sueldos de hambre o sencillamente pagan en víveres o ropa escasa, el trabajo de sol a sol no conoce de días domingo o festivos.
El autodenominado Periódico Global en Español que podría hacer carne sus principios progresistas agitados con profusión en los temas valóricos de la política española, ha tomado partido por el mercado y sus representantes del oriente boliviano que hablan mucho de cruces, de familia, anuncian una guerra civil y no dudan en sentirse cómodos con la ideología falangista y un racismo real que ha pasado de las palabras, a las golpizas y de estas a las emboscadas de la muerte como en Pando.
Y la intoxicación informativa del Grupo Prisa también la llevan acabo en Bolivia a través del diario “La razón” utilizado como pasquín periodístico virulento que un día es capaz de manipular cifras económicas para agitar la campaña del terror y al otro día apoyar con soltura el quiebre institucional para reestablecer la injusticia social. El año pasado pude comprobar durante un mes su estrategia comunicacional que no es otra que la utilizada por el diario chileno El Mercurio desde finales de los sesenta hasta el 11 de septiembre de 1973 día en que los dólares de la CIA cumplieron su objetivo golpista. Ahora la agencia USAID y la embajada norteamericana intervienen descaradamente en Bolivia pero de eso nunca se hablará en el El País porque la hoja de ruta periodística hace mucho que no la marca la realidad ni la ética periodística de editores, columnistas, periodistas que defienden ideológicamente los intereses de las empresas privadas transnacionales españolas que ven peligrar sus márgenes de ganancia en el tercer mundo.
No se puede mentir tan descaradamente en las páginas internacionales, en las editoriales, en la tinta de los eternos colaboradores latinos de alma neoliberal (Castañeda, Vargas Llosa, Edwards, Baily?...) que escriben y escriben con soltura de procesos sociales que no conocen pero imaginan, no les importa pasarse toda una tarde en alguna feria del libro firmando libros como ególatras autómatas, pero si son capaces de desatar toda su frustración generacional y política vomitando a diario, ahí donde son invitados, sus credenciales neoliberales. El día en que El País abra su abanico eurocentrista recién podrá entender que pasa más allá, mientras eso no cambie su interés en la región siempre será utilitario, básico, sin mayor significado que la palabra Iberoamérica de la que tanto hablan.
Y resulta que ahora ese borde histórico del abismo que a nadie nunca le ha interesado y que se llama Bolivia, se ha transformado en el campo de operaciones especiales de la prensa seria internacional y sus grandes corporaciones financieras propagadores de la histeria política. Ellos seguirán dándole la espalda a esa transformación social que vive hoy Latinoamérica y en especial Bolivia, a ellos nunca les importará una revolución cultural en donde en los últimos dos años los programas de alfabetización han casi erradicado el índice de analfabetismo que en pleno siglo XXI era uno de los más altos del continente.
(publicado en www.Rebelión.org)

septiembre 09, 2008

Europa Blindada: El salto de las historias mínimas en Ceuta y Melilla


El siguiente reportaje es de septiembre de 2006 y da cuenta del abandono de inmigrantes subsaharianos en pleno desierto marroquí, esta es la historia de los que fracasaron en el salto de las vallas de Melilla y Ceuta. Esta es la crónica de otro abandono a la muerte.

Kani cruzó las vallas fronterizas que separan a Marruecos de la ciudad española de Ceuta en cuatro minutos. No sabe porque cronometró el tiempo, pero lo hizo. Echó a andar el mecanismo justo en el momento en que con más de ochocientos inmigrantes subsaharianos arrimaban las primeras escaleras- construidas artesanalmente con maderas del bosque y gomas de caucho - en la verja de tres a seis metros de altura que separan a la Europa comunitaria del caos desolado de África. La madrugada estaba estrellada en el mediterráneo y las farolas iluminaban los cuatro corredores fronterizos que había que saltar. Los sensores de movimiento estaban a punto de volver a chillar y el centenar de cámaras de seguridad se movían nerviosas al igual que la policía y los militares que reforzaban la zona a uno y otro lado del vallado. Sin embargo, todo aquello no los disuadió a dejarlo para otra vez; había que probar, que intentar cruzar la frontera económica más desigual del planeta – 15 puntos de diferencia en renta per cápita- y dejar atrás el zumbido constante de la muerte y la desesperanza que un buen o mal día los empujó a tomar la decisión de emigrar hacia la Europa desarrollada. Para así, asegurar el bienestar de la familia africana que se queda envuelta en la incertidumbre y con la sospecha de que aquella última imagen- en que se los ve alejándose con sus bolsos por las calles polvorientas del barrio- significa mucho más que un hasta luego.
Y vienen desde Malí, Ghana, Níger, Guinea, Burkina Faso, Camerún, Senegal, Guinea Conakril, Gambia, Nigeria, Benín… en un viaje transfronterizo en que no sólo se van los meses y los años, sino que la vida y los amigos del éxodo silencioso que van cayendo por el camino sin siquiera haber visto con sus ojos la maldita verja y el mar mediterráneo. Sus cuerpos quedan sepultados bajo la arenilla fina del desierto con el manto de silencio que acompaña a los viajes de la emigración subsahariana que intenta penetrar en las ciudades españolas extra peninsulares de Ceuta y Melilla: la frontera Sur de la Unión Europea en territorio africano. Los cuerpos de otros muchos (no hay cifras exactas pero organismos europeos hablan de más de nueve mil muertos desde 1998) que intentan cruzar al otro lado del mediterráneo a bordo de una patera naufragan en el intento. Cada vez las travesías marítimas de la emigración clandestina son más largas y peligrosas a medida que España extiende su Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE) por las costas de Andalucía y las Islas Canarias. La Europa blindada en su expresión más técnica y evidente se basa en la videovigilancia, bases de datos, vallas, espacios de seguridad, helicópteros, deportaciones conjuntas y masivas, patrulleras, sensores térmicos de última generación, acuerdos de deportación, restricciones del derecho a asilo político, dilatación de los trámites de reagrupación familiar, criminalización del colectivo inmigrante a través de la prensa…, la inmigración (legal/ilegal) en Europa hace mucho que se definió como un problema a la altura del terrorismo. No hay cumbre euromediterránea, euroafricana, iberoamericana, euroasiática, donde no este presente la cruzada occidental contra el complejo tema de la inmigración que cohesiona al abanico político europeo.
Es la madrugada del jueves 29 de septiembre de 2005. Cientos de jóvenes inmigrantes subsaharianos vuelven a romper el perímetro de seguridad en la ciudad de Ceuta, han dejado atrás el bosque marroquí Bel Younech o Mariguari, donde malviven a la espera de una oportunidad y han iniciado el salto en la zona conocida como Finca Berrocal (Ceuta) donde aún la valla mide 3,5 metros de altura. Sólo en los últimos dos días más de 500 de sus compañeros subsaharianos tras saltos masivos, desesperados y coordinados por telefonía móvil han logrado penetrar en la Europa fortaleza tras saltar las vallas de Melilla (casi 25.000 inmigrantes han logrado entrar desde 1995 en Ceuta). Lo han conseguido después de años de viaje y de vivir escondidos en el monte Gurugú en improvisados campamentos que una y otra vez desarman por el asedio de la policía marroquí que no sólo los golpea, los deporta a la frontera desértica con Argelia, sino que también les roba lo poco que tienen y corta los suministros de agua al custodiar la vertiente natural que apaga la sed de los desplazados económicos1. Lo han logrado pese al ruido incesante de los fusiles Cetme con bocachas de la Guardia Civil española que disparan pelotas de goma, a los botes de humo reventando por doquier, a las porras policiales sacando brillo a los rostros y cuerpos morenos y al plomo policial que mata en la impunidad fronteriza. Ni siquiera las concertinas de espina metálica que están enrolladas en lo alto de las vallas y que cercenan la piel a navajazos pudieron detener a la muchedumbre negra y hambrienta que rompió durante semanas el perímetro de seguridad, que en pleno siglo XXI, aún delimita a la vida de la muerte.
Y Kani y el millar de historias mínimas que esa madrugada del jueves 29 intentan el salto no saben que ellos y su sobrevivencia han trastocado la agenda política, mediática y las conversaciones en los bares españoles. Se habla de “invasión”, de “avalanchas de ilegales”, de “asaltos a la frontera española”, de “nula colaboración marroquí para detener a los sin papeles”. Las imágenes de los cuerpos ensangrentados de los subsaharianos vagando por las calles de Melilla colman de histeria eurocentrista la frágil memoria histórica española que ya no quiere saber nada de pobres y calamidades del tercer mundo.
Y ellos, sólo van rumbo a la comisaría de policía por una orden de expulsión que no se podrá ejecutar porque España no tiene convenios de repatriación con sus países de origen y Marruecos- hasta aquellos días- no los readmite. Lo normal es que luego pasen a ingresar en el Centro de internamientos para Extranjeros (CETI) y de ahí esperar meses, años algunos, por un vuelo silencioso que los deposita en alguna ciudad española (el año pasado 8.716 personas) para que se busquen la vida con el rótulo de sin papeles y así inicien otro viaje también incierto.
Horas antes del salto, a las diez de la noche del miércoles 28 de septiembre, el Presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, desde el palacio de La Moncloa da la orden de que cuatro compañías de regulares y Legionarios (720 efectivos) vigilen las fronteras españolas de Ceuta y Melilla armados con sus fusiles H & K, además aprueba la construcción de otra verja “inexpugnable”, pero por sobre todo, aumenta la presión sobre Marruecos para que frene los saltos de “ilegales”; la VII cumbre hispano marroquí de alto nivel que se celebra en esos días en Sevilla se transforma así en un monográfico sobre la inmigración clandestina. Horas antes de la respuesta de Zapatero a la crisis humanitaria que estaba en proceso, su secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, advertía ante el parlamento español. “Es altamente probable que, a pesar de una diligente, profesional y proporcionada actuación de los agentes policiales, puedan sobrevenir situaciones no deseadas, no sólo en la integridad física de los asaltantes, sino también de los agentes”.
Y la premonición política- policial de Camacho se cumplió en la madrugada del jueves 29 de septiembre. Cinco subsaharianos fueron asesinados en el intento de saltar la valla fronteriza de Ceuta. Kani y otros 216 lo lograron, 46 de ellos heridos, al otro lado de la verja más de160 resultaron heridos y otros cientos fueron acorralados y detenidos por la policía y el ejército marroquí en una cacería de negros que se extiende hasta hoy. Tres murieron de lado marroquí y dos de lado español, todos por impacto de bala y postas según las autopsias. Uno de los inmigrantes subsaharianos permaneció enganchado en lo alto de la concertina de espino metálica durante horas en territorio español. De nada le sirvieron los dos pantalones, cuatro chalecos y el pasamontañas que le cubría la cabeza, ante la respuesta del plomo policial. Era de Camerún, su cuerpo no tenía más de veinte años de capitalismo periférico acumulado y murió mientras ejercía su derecho a emigrar (artículo 13 de la declaración universal de los Derechos Humanos, 1948) y rasgar con sus propias manos el telón de bienestar del primer mundo.
La historia se repitió una semana después. El jueves 6 de octubre seis subsaharianos también de madrugada mueren tiroteados en las inmediaciones de la valla de Melilla por las fuerzas policiales marroquíes. Catorce horas después de aquel salto masivo y cada vez más desesperado, el Ministerio del Interior marroquí en una breve declaración da a conocer el hecho y expresa que sus fuerzas de seguridad destinadas a impedir el salto de clandestinos “se vieron obligadas a hacer uso de sus armas en legítima defensa”. Ese mismo día Marruecos –no lo había hecho en quince años- acepta la devolución de 73 inmigrantes subsaharianos que son deportados desde España contraviniendo la normativa legal para estos casos. Desde Bruselas también llega la confirmación de que los 40 millones de euros que Marruecos espera desde hace años para reforzar la seguridad de sus fronteras serán transferidos en breve por la Unión Europea para combatir a todos aquellos hombres y mujeres que no disponen de un código de barras Schengen.
Aquel fue el último salto masivo de los inmigrantes subsaharianos sobre las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla.
¿A donde los llevan a morir?
Los primeros testimonios de lo que verdaderamente estaba sucediendo con los inmigrantes subsaharianos, que habían fracasado en su intento por saltar la valla y habían caído en la cacería policial marroquí, llegaron también por móvil en los primeros días de octubre y de ahí no pararon hasta finales de mes.
La presión diplomática española y de la Unión Europea para que Marruecos aplacara la presión migratoria en su territorio causó efecto rápidamente. En pocos días el Reino Alahuita destruyó los campamentos de los subsaharianos, talo los bosques cercanos a la valla, realizó redadas extensivas por las zonas rurales y urbanas de todo el norte marroquí y detuvo a todo negro subsahariano fuera ilegal, legal, demandante de asilo político o bajo la protección certificada de ACNUR, no hubo contemplación ni siquiera con los heridos, las mujeres o algunos niños. Las caravanas de la muerte cargadas de inmigrantes subsaharianos se pusieron en marcha desde toda la cartografía norte de Marruecos. Iban esposados, con hambre, las heridas abiertas y el alma rota tras comprobar por las ventanillas del autobús como las luces de Ceuta o Melilla cada vez parpadeaban con menos intensidad mientras los autobuses se internaban en el desierto con destino desconocido. Hasta entonces era costumbre que la policía marroquí deportara a los sin papeles hacía la ciudad marroquí de Oudja fronteriza con Argelia. Luego los invitaban a cruzar hacía el otro lado de una frontera que permanece cerrada desde 1994 por diferencias profundas entre Rabat y Argel. Y pese a ello, una y otra vez, los deportados, los eternos pasajeros en tránsito volvían a recorrer los 120 kilómetros que separan a Oudja de Melilla. Sólo eran cinco días de viaje a pie. Esta vez todo sería distinto.
Delante de nosotros sólo hay arena, piedras, colinas y mucho sol” así describía, Phillippe Tamouneke, su situación y la de centenares de compañeros que habían sido abandonados en pleno desierto fronterizo por la policía marroquí después de recorrer cientos de kilómetros de viaje esposados y sin ayuda médica o alimentos en las caravanas de autobuses. Con su teléfono móvil que había podido camuflar, el congoleño contactó con los miembros de Médicos Sin Fronteras (MSF) que desde hace más de dos años tienden una mano mucho más que sanitaria al colectivo migrante que realiza las rutas clandestinas de la emigración africana. El 7 de octubre dos médicos y un ayudante de la organización de MSF localizan a más de 500 subsaharianos hambrientos, sedientos y en pleno desierto fronterizo con Argelia en la localidad de Ouina- Souatar. Aquellas primeras fotografías realizadas por los miembros de MSF a los subsaharianos que iban apareciendo por el desierto en búsqueda de agua y comida fueron el testimonio gráfico de que la pesadilla era una realidad y no una burda campaña comunicacional orquestada por las ONGs, colectivos sociales y los portales de información independientes que desde hace día venían denunciando las deportaciones masivas de los inmigrantes hacía el interior del desierto.
Tres días más tarde un reducido grupo de periodistas y activistas de la Asociación de Amigos y familiares de las Víctimas de la Inmigración Clandestina (AFVIC), que se habían internado en las desérticas carreteras marroquíes logran dar con los autobuses de la muerte mientras estos repostan combustible para seguir con su viaje secreto y su cargamento de seres humanos.
Y ahí están ellos nuevamente; desesperados, sedientos, pidiendo ayuda en francés, español, inglés, olof, árabe. Sus manos negras agitan las botellas plásticas vacías de agua, van esposados de a dos y con los rostros inflamados de miedo e incertidumbre. Una mujer logra sacar medio cuerpo por la ventanilla pequeña y en un trance real, entre la vida y la muerte, repite por largos minutos con desgarro help, help, help mientras socializa al mundo televisado su pena inmensa. Ella y los niños no saltan la valla sino que intentan cruzar por los peligrosos acantilados de Melilla o en patera surcando las aguas del estrecho.
Otro joven subsahariano no aguanta más y se lanza fuera del autobús mientras su compañero de cadenas queda al interior de este con su mano extendida al vació. Todos deben saber que está gente nos está matando- grita otro hombre- aprovechando la presencia de los periodistas. Miembros de la AFVIC colocan su cuerpo sobre el asfalto para impedir que los autobuses de la muerte inicien nuevamente la marcha. No lo logran.
Rabat, Madrid, Bruselas, el desierto del Sahara y el Frente Polisario
La diplomacia española y europea exige el respeto de los derechos humanos para con los inmigrantes de parte del gobierno marroquí, éste a su vez contesta que esta resolviendo un problema que aqueja a la vieja Europa a petición de ellos mismos. Finalmente desde Rabat sale la orden para que los militares vayan en búsqueda de los que abandonaron días antes para reagruparlos en ciudades como Bouârfa, Bouâname, Taouz, Oujda. Los que son ciudadanos de Malí y Senegal (más de un millar) son separados del resto porque a última hora y bajo la presión humanitaria y económica de la diplomacia sus países se han apresurado en firmar acuerdos de repatriación y ordenado a sus cónsules que dejen los despachos y vayan al desierto a localizar compatriotas.
El resto son nuevamente subidos a los autobuses de la muerte que terminan por abandonarlos en el desierto más inhóspito del sur después de dejar atrás las ciudades de Smara y Aargub, esta última a más de 1.650 kilómetros de Ceuta. Los llevan ahí donde las cámaras de televisión, ni las ONGs., ni siquiera un equipo del alto comisionado de la ONU para los refugiados y desplazados puede llegar. El mismo día en que el Vicepresidente de la Comisión Europea, Franco Frattini, alertaba a los ministros de interior y justicia de los países miembros que más de 30 mil emigrantes africanos esperaban en Argelia y Marruecos su oportunidad para entrar en la Unión Europea, se confirmaba la noticia de que centenares de ellos estaban perdidos y muriendo en la zona del Sahara Occidental, después de ser abandonados tras el muro de defensa marroquí que enclaustra al pueblo saharahui.
Entre estos dos puntos una extensa franja de desierto plagada de minas antipersonales que dejó sembradas el ejército colonial español antes de su retirada en 1976, otras miles han sido plantadas con los años por Marruecos que no acepta la independencia del pueblo saharaui y ocupa desde entonces el Sáhara Occidental saltándose las resoluciones de Naciones Unidas. Precisamente la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO) destacada en la zona entra de lleno en la localización de los subsaharianos que cuentan por telefonía móvil como algunos de sus compañeros de travesía han muerto, mientras intentan buscar algún detalle geográfico en la inmensidad del desierto que pueda distinguir el lugar donde se encuentran perdidos. Los helicópteros de la MINURSO sobrevuelan el muro minado que separa a la zona controlada por Marruecos de la del Frente Polisario, encuentran grupos dispersos pero ninguno pertenece a quien ha originado la llamada de auxilio. Centenares de subsaharianos quedan en manos del Frente Polisario quien les brinda ayuda humanitaria y los cobija hasta que ellos mismos decidan si volver a casa o emprender rumbo al norte por una nueva oportunidad de saltar al otro lado del abismo.
Ahora es el turno de la alta diplomacia europea que está a punto de firmar con Marruecos un convenio de deportación para devolver a todos aquellos que llegan a Europa desde su territorio. Se afinan acuerdos de expulsión con los países africanos para que acepten la devolución de los que han fracasado en su intento por convertirse en emisores de remesas que equilibran las periféricas economías subsharianas post-coloniales. Muchos piensan en un plan Marshall para el continente africano, mientras paralelamente se debate en privado la idea de Tony Blair
- rechazada en 2003- de crear Centros de acogida -internamiento- de inmigrantes africanos en los países de tránsito, se intenta con esto, deslocalizarlos, atajarlos, antes de que puedan siquiera llegar a divisar la verja fronteriza de Ceuta o Melilla o embarcarse en una patera saturada de historias mínimas que zarpa desde las costas libanesas hacia la isla italiana de Lampedusa.
Las muertes de Ceuta y Melilla y la posterior deportación y abandono en el desierto de millares de inmigrantes subsaharianos dejaron de aparecer en los medios con el transcurso de los días y a medida que los primeros coches de fuego comenzaban a iluminar los barrios populares de París habitados en su mayoría por chicos franceses de origen magrebí y subsahariano que saldaban otro tipo de cuentas con el modelo de exclusión social francés.

septiembre 06, 2008

Garzón y el catastro de desaparecidos


Hace unos días el juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, decidió elaborar un censo nacional de desaparecidos durante la Guerra Civil y el franquismo como paso previo para proceder de forma penal. Dicho censo, según diversas fuentes, puede llevar años porque a quien se pide aquella información (parroquias, cementerios, instituciones públicas varias) nunca han mostrado un gran interés por la labor y hasta el día de hoy dilatan la entrega de datos concretos y estos no están sistematizados. De cualquier modo, las agrupaciones de memoria histórica y derechos humanos no se conforman con la justicia tardía por eso gracias a su tenacidad se van abriendo fosas comunes y se identifican a los cuerpos que albergan. Hace unos días por fin fue posible identificar a las 15 mujeres y un niño asesinados en plena sierra gaditana por el franquismo. Desde aquel verano caliente de 1936 se extendió el rumor certero de que aquella curva en la carretera donde estaba la fosa común no era otra cualquiera, sino que la Curva de las mujeres. Ahora no es un mito rural sino que una historia real que permite sacudir un poco las telarañas del olvido.
Anoche en las terrazas del campo del príncipe un hombre de quizás setenta años repetía una y otra vez a sus colegas y señoras que aquello de desenterrar a los muertos era una aventura suicida para España. En la mesa del lado no sólo había consenso de que el cazón en adobo estaba tremendo, sino que aquel revisionismo histórico era una conjura de los nuevos rojos para desviar la atención de la crisis económica en que está inmersa España. Ya por la mañana temprano y desde que saltó la noticia de que el juez más mediático e internacional se haría un hueco en su agenda judicial que bien día a día asesta golpes a ETA y la izquierda Atbertzale, o toma rumbo a Centroamérica para estar presente en el desentierro de otros desaparecidos políticos, no dejan de sucederse reacciones políticas histéricas provenientes del Partido Popular y también de socialistas. Opiniones minoritarias que, sin embargo, penetran en el sentido común y robustecen las coordenadas franquistas que en algunos rincones provinciales y familiares se extienden durante generaciones.
Pero seamos justos, a la mayoría de la sociedad les preocupa más en estos momentos la subida sostenida del euribor que tiene a las hipotecas por las nubes o el avance del paro. Los que tienen miedo de recuperar la memoria histórica viven en la descontextualización ideológica y sentimental que aún no quieren entender que la historia no puede cerrarse en falso y menos por decreto.