febrero 25, 2014

Creemos ser país y somos apenas paisaje



Son las ocho menos veinte de la mañana y aterrizo en Santiago de Chile. El pasaje se inquieta por salir rápido con sus rostros masacrados por el jet lag, todos estamos igual, pero yo he amanecido con una sospechosa sonrisa en la cara que no tiene que ver con llegar a Chile ni tampoco de irme del agujero español por tres meses. La culpable de este bello anochecer eterno por el atlántico digamos que tiene unos ojos tan profundos que cuando la miras fijamente eres capaz de ver como se escapa tu mirada en la suya. Mi compañero de asiento por casualidades de la vida es un sesentón chileno de la época del exilio que se quedó por Estocolmo y vuelve de vez en cuando para visitar a la familia. Puta que hueveaste anoche, tan joven y ya tienes problemas de próstata hueón, tanto ir al baño- me suelta a punto de salir del avión. Le pido disculpas mientras clavo mi mirada en los ojos de ella, que se despide con otra sonrisa y un hasta luego señor, gracias por volar con nosotros. Por un momento pienso en soltarle un piropo tipo andaluz de ¡guapa yo contigo volaría a cualquier parte! pero me reprimo porque está la jefa de cabina y además que yo nunca he sido de piropos ni tengo la entonación adecuada, pero lo fundamental, es que en ningún momento de la noche hemos hablado, susurrado o deslizado la posibilidad de intercambiar un número de teléfono, dirección de red social, email o cualquier dato que remitiera a un supuesto futuro. Así que la contemplo por última vez y aquella imagen me acompaña mientras entre manga, pasillos, eternas filas, por fin llego al control de pasaportes.

Buenos días- entrego el pasaporte chileno al treintañero del cubículo que tiene la placa en la solapa y su chaqueta de la Policía de Investigaciones (PDI), sus dedos revuelven las páginas, me mira de vez en cuando, y sospecho que me va  a soltar el rollo de la crisis económica española y la vuelta de los chilenos emigrantes que un día se fueron y ahora vuelven cabizbajos. Experimento la misma sensación de hace más de diez años cuando llegué por primera vez a España vía barajas en el control de pasaportes con la intención de quedarme y embolsar la cifra de inmigrantes ilegales en los meses finales de la España de Aznar. Mientras los otros controles avanzan, yo sigo clavado viendo como el policía una y otra vez pasa el pasaporte azul por el detector de imitaciones, mira la pantalla del ordenador, lo vuelve a coger y sus dedos repasan las hojas como queriendo encontrar algún detalle. Por fin me mira a los ojos y me pregunta con un desafiante tono seco- ¿cuándo te nacionalizaste?  
No entiendo- le respondo extrañado y con la sonrisa eclipsándose. En un primer momento pienso que se ha liado con la tarjeta de residencia española y el pasaporte chileno, algo absurdo, pero bueno, es temprano por la mañana y no todo el mundo tiene un buen despertar.
Que cuando te hiciste chileno- me dice de sopetón. Antes de siquiera poder decir nada, el pendejo se ha crecido tras el cristal y arremete- Rodrigo Soto…, nacido en La Paz, Bolivia, el 11 de agosto de 1975, profesión desconocida, soltero,….- y así sigue hasta que por fin se detiene y vuelve a insistir por el año en que me hice chileno.

A esas alturas, la situación desborda el absurdo, asumo que he tenido la mala suerte de toparme con el clásico policía que cree hacer patria en las fronteras. Después de unas semanas comprendería que en el Chile de hoy aquel discurso nacionalista y xenófobo- como en la mayoría del mundo- cruza a la transversalidad de la sociedad; de la ultra derecha económica neo pinochetista a la izquierda revolucionaria atragantada con la palabra pueblo, pasando por los progresistas que están encantados con las nanas peruanas. Estuve a punto de decirle, con tono de provocación, que si hubiera tenido la posibilidad de elegir no hubiera sido chileno, para joder un poco, pero venía llegando así que no había que forzar la suerte. Si bien uno se fue hace mucho de Chile, uno sabe que meterse con la llamada patria puede traer problemas de calibre, a nivel de conocidos y más con un desconocido que cumple por la mañana temprano su labor de que ningún indeseable se cuele en el bipolar milagro económico chileno..

La magia efímera de una noche, la incertidumbre de saber si cogería el avión de vuelta, los certeros gin tonic y la pregunta de cuando me hice chileno, todo ello se confundía en mi mente mientras imaginaba que un eco rotundo sonaba por la megafonía de todo el aeropuerto de SCL, aquella era la voz inconfundible de Nicanor Parra con las olas rompiendo de fondo para advertir a turistas y nacionales que tuvieran presente que aún creemos ser país y somos apenas paisaje. Así que así, sin más, pero con el apremio de responder a tamaña pregunta del ser chileno, comencé a esbozar una respuesta del porque un nacido en Bolivia tenía pasaporte chileno y residencia en España. De seguro que si hubiese nacido en Londres o Bruselas les daría lo mismo, pienso mientras ordeno las ideas para hacer el trámite corto.
-Mi madre es boliviana y mi padre chileno- le digo escuetamente.
-Ya, pero cuando te nacionalizaste- me replica.
-Nunca me he nacionalizado, nací en Bolivia porque mi madre así lo prometió el once de septiembre de 1973, la vida de mi hermana llegó aquel mismo día en que se comenzó a morir este país.- le espeto ya con mala leche. Eran tantos los vuelos que a esa misma hora llegaban de España no cargados de turistas precisamente y otros destinos que pronto el control de pasaportes estaba a rebozar, así que al tipo del cubículo no le quedo más remedio que sellarme el pasaporte chileno y dejarse de dar el coñazo. Me despidió con un bienvenido a Chile y pulsó el botón, no de pánico patriota, sino que el normal, el que anunciaba la llegada de otra víctima ante su presencia. Después vinieron a darme la bienvenida los perros del OS7 de carabineros mientras esperaba la mochila en la cinta, un barbón de esos que de seguro estaría más extasiado trabajando en la calle para pillar a unos chavales con un poco de marihuana- cara y regular- me da los buenos días y se queda al lado como esperando que su perro salte sobre mi mochila que aún no aparece. Hago un repaso mental de lo que traigo o creo traer esperando que salte alguna alarma por si quizás alguna cola de un porro se ha colado en alguna prenda. La histeria policial política chilena con el consumo de marihuana es conocida internacionalmente por su prohibición-penalización, lo mismo sucede con el aborto. De pronto apareció un labrador negro con su peto del SAG concentrado en su labor de pillar algún alimento o semilla prohibida. Yo cogí mi mochila y por fin salí, porque en el fondo lo único que traía eran unas botellas de vino y la mente abierta para reinterpretar al país que uno había dejado por voluntad hace una década. Así que cogí ese carrito de la vida que siempre estará lleno de retazos, equidistantes unos de otros, y salí a encontrarme con la fresca niebla de Pudahuel. 

septiembre 21, 2013


Otro asesinato de carácter racista sacude a Grecia. Esta vez no es la muerte de un inmigrante paquistaní golpeado, ni la del joven iraquí cazado por la furia antiinmigrante que lo mató para cumplir la cuota diaria de agresiones racistas en plena calle cuando volvía del trabajo. El asesinato del rapero griego y militante social, Paulos Fissas, viene a marcar otro hito en el ascenso de la violencia de la formación política de carácter neofascista que es Aurora Dorada, y de paso, agrega otra chispa a la hoguera social helena que sobrevive intervenida por la Troika, a la espera de un posible nuevo rescate económico y disciplinada en la austeridad más nefasta que tiene a gran parte de la población a un paso de la desesperación total.
La violencia, la muerte, el racismo, el enemigo interno-externo, los suicidios, la ausencia ya no de futuro sino que de porvenir, el discurso nacionalista en barrios obreros, el desempleo, todo se conjuga día a día mientras se tiene constancia de que todo se va al carajo y que los hombres de negro volverán en un par de meses para dictar otra sentencia social.

Con 18 diputados en el parlamento, una intención de voto que se augura pasará del 7% al 12%, y un despliegue de trabajo territorial simplista pero efectivo- tanto en la forma y fondo- les permiten tener un votante no sólo cautivo sino que haciendo trabajo social ahí donde el neonazismo lo requiera para ir apuntalando una identidad colectiva a través del odio, que lo mismo lo ejemplifican en sus discursos y palizas diarias contra inmigrantes o en sus repartos de comida en la plaza Sintagma sólo para ciudadanos griegos, los de verdad, con carnet en mano, nada de nacionalizados, residentes y menos inmigrante, faltaba más. Algunos griegos se resisten a coger esas bolsas llenas de comida de odio porque dicen que ya están viejos para repetir una historia que sacudió a Grecia en la II guerra mundial, y que prefieren estrujar esa pensión que día a día es recortada, antes de participar en la nueva narrativa del fascismo del siglo XXI.

septiembre 17, 2013

Otro toro de la vega



A las once de la mañana Vulcano es soltado en la plaza mayor de Tordecillas (Valladolid) y conducido por una muchedumbre de 50 mil personas por las calles del pueblo hasta llegar al puente que el animal deberá cruzar para enfrentar el destino que sus chacales le han preparado al otro lado del río. Allá en los terrenos llanos de la vega lo esperan los torneantes, a pie y a acaballo, con sus lanzas sedientas de sangre. A esas alturas el animal ya huele su destino, se lo ve confundido, aterrado en sus 560 kilos de carne y quizás preguntándose en esa mirada perdida, el por qué esa jauría humana quiere darle muerte. El toro Vulcano no sabe que en España abundan las fiestas tradicionales en donde la tortura contra su especie es casi un sentimiento de orgullo patrio, un bien de interés cultural o una forma de crear identidad colectiva a través del sufrimiento ajeno.
Este año el ganador se llama, David Rodríguez, obrero de la construcción en paro que no encontró nada mejor que hacer por la mañana. El próximo año será otro hombre el que cuelgue en su lanza los testículos y rabo del toro para pasearlos por el pueblo en señal de una virilidad tan añeja como estéril.

Extractos de la normativa y ordenanza que regula el torneo
Art 29: Se intentará el orden de la lidia, respetando al primer lancero que haya osado alancear al toro. El vencedor será el que procure al toro la lanzada más certera, valiosa y grave. Siempre bajo la idea de que lo más importante es la calidad y no la gravedad de dicha lanzada.

Capítulo II: 2º Ambos, toro y torneante, han de estar en igualdad de condiciones naturales, por lo que ningún torneante ose acudir a dicho torneo en mal estado de ánima, bien por efecto de vino u otros sustancias o procesos extraños al buen orden, bien por otra causa que le anormalice. Y entiéndase lo mismo trasladado al toro.


Capítulo IV:13ª Todo torreante tiene derecho a embadurnarse con sangre del toro. Y entiéndase esta antiquísima costumbre como símbolo de haber participado en el torneo. Y téngase buen orden en el caso. 



septiembre 05, 2013

Documental La Plataforma

En este documental uno se sumerge en la organización social más activa y exitosa que ha emergido en la crisis económica española; La Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). Una lección de unidad y trabajo bien hecho desde las asambleas territoriales,a las acciones directas, pasando por el Congreso, la justicia internacional y de vuelta a las asambleas.    

agosto 23, 2013

Siria: ¿la hora del gas Sarín?


Esta vez los cuerpos enfocados por la lente de la cámara no están desmembrados producto de la artillería pesada de tanques, helicópteros, aviones de combate, misiles tierra-tierra, ni siquiera la lluvia de morteros han dejado huella en muchos de ellos. No hay agujeros de balas que tapar, ni amputaciones que realizar en los modestos hospitales de campaña levantados en los territorios rebeldes de Ghuta, en los suburbios de Damasco. Esta vez la sangre no corre a borbotones para terminar escarchándose en el suelo como viene sucediendo desde hace dos años en la guerra civil Siria. Sin embargo, ahí están los cadáveres de niños, mujeres, y hombres como testigos de fe para la llamada comunidad internacional de que algo terrible sucedió.

Los sobrevivientes sufren convulsiones, les cuesta respirar por sí mismos y luchan por dar una bocanada de aire porque saben que no habrá un respirador artificial aguardando por ellos. Los médicos denuncian- a quién aún quiera escucharlos- que se han quedado sin atropina para revertir la intoxicación por gases nerviosos, que probablemente es Sarín. Los balones de oxígeno ya casi no existen; trabajan en el desamparo de la muerte y la deshumanización al no poder contar con el apoyo de la cruz roja que tiene prohibido entrar a auxiliar en los territorios y barrios de conflicto.

El Gobierno de Bashar al Asad que no sólo ha resistido el embate rebelde sino que ahora recupera territorio utilizando todo el poder militar a su alcance, niega la acusación de que ellos han sido los responsables del ataque con armas químicas que podría haber dejado más de 1.300 muertos. Otras voces, sobre todo rusas, vuelven a agitar la tesis de que no sería la primera vez que los rebeldes utilizan armas químicas. El consejo de seguridad de la ONU cumple su rol de observador pasivo y emite una declaración carente de sentido práctico, la UE como desde el inicio del conflicto no tiene nada serio que aportar porque es incapaz de tomar decisiones colectivas. Por su parte, Estados Unidos aviva la fogata retórica y seguramente incrementará la asistencia técnica y militar para armar al Ejercito Rebelde Sirio y así detener el avance de los islamistas radicales del frente Al-Nusra que libran su propia yihad para formar un estado islámico en Siria que se rija por la Sharia. Desde Israel a las monarquías petroleras del golfo, desde las milicias chiitas de Hezbolá en el Líbano hasta el PKK que ve una posibilidad de asegurar territorios para concentrar a la diáspora del pueblo Kurdo que aún vaga por los laberintos de la extraterritorialidad. Y también están Rusia, Irán, la OTAN, EE.UU, Al Qaeda, todos estos y muchos más, son actores en el conflicto y esperan que por fin la balanza se incline hacia sus intereses.

Y entre medio de todo este fango está la población civil que todos los días le hace una finta a la muerte en la cola del pan, en el salón de la casa esperando que la lluvia de artillería indiscriminada se desvié, la muerte los pilla durmiendo o a media mañana intentando conseguir alimentos para que los críos coman y luego sean gaseados durante la noche. Según ACNUR más de dos millones de sirios han cruzado la frontera para salvar la vida y malvivir en campos de refugiados saturados que a nadie importan. A esta misma hora, en este mismo momento, son miles de sirios en la periferia de Damasco los que esperan, ya no pan o algo de paz, sino que derechamente necesitan atropina y sobre todo ayuda humanitaria.


julio 03, 2013

Primeras impresiones

Un mes y aún es imposible contemplar la cordillera de los andes desde un piso 17 en el centro de Santiago de Chile. No tan lejos, se distinguen algunos flecos del cerro san Cristóbal coronado por la blanca virgen pero es imposible ir más allá porque una gruesa capa de smog obstaculiza la mirada. Los contornos de metal de las decenas de grúas que levantan otra burbuja inmobiliaria al otro lado del charco también se disipan en una urbe que pareciera no tener fin. Abajo, digamos, en el transitar cotidiano, el excesivo parque automotriz que no para de crecer colapsa las avenidas por donde un día –según el último discurso de Salvador Allende a punto de cumplir 40 años- entraría el hombre y mujer nuevo para cambiar el curso de la pesada historia patria. En las entrañas de la ciudad cientos de miles de trabajadores luchan por coger un vagón sobrecargado del metro, el mismo, que desde años, tiene colgado el cartel de hora punta todo el día. En ese abrir y cerrar de puertas, con empujones, codazos, malas miradas, verborrea oral y escasa solidaridad, se resume el transitar de un país construido en los bordes de la bipolaridad social a través de un neoliberalismo furioso. Los viandantes con su vestir, que ondula entre el negro y el gris, avanzan raudos por las aceras rumbo a sus centros de trabajo; algunos cogen un café sobrevalorado en el Starbucks más cercano, otros prefieren al aroma clásico del Café Haití, los interminables cafés con piernas que a eso de las nueve de la mañana ya están a rebosar siguen teniendo su público cautivo, sin embargo, la mayoría se conforma con un nescafé aguado al lado del carro de sopaipillas callejero para matar el tiempo mientras se espera por un autobús urbano del Transantiago que intenta comunicar un imposible, a estas alturas de la fractura social chilena. Mientras tanto, los estudiantes secundarios y universitarios se echan nuevamente a la calle en un carnaval multicolor, con las mochilas cargadas de sueños, y definitivamente, sin miedo en la larga batalla por la recuperación de una educación pública, gratuita y de calidad. Avanzan a paso firme dejando atrás los viejos quioscos de prensa que esbozan cuatro portadas paupérrimas en las que se intenta resumir el acontecer nacional e internacional a través del duopolio periodístico que después de décadas sigue traduciéndose entre El Mercurio y Copesa, o la extrema derecha y una derecha autodenominada liberal sin sustento profesional. Por su parte, la televisión chilena desde hace décadas que subsiste en un estado de coma programático en donde se intoxica a la población desde la mañana temprano con matinales banales, informaciones de crónica roja, excesivo fútbol y siempre largos minutos sobre el último video de youtube. Sus periodistas despachan in situ sobre la violencia callejera pero jamás escarban en la desigualdad endémica de la sociedad chilena porque en el fondo son otro consumidor chileno más que solo cuida su puesto de trabajo. Aquí cada uno cumple su rol y estos están repartidos mayoritariamente desde la cuna desde donde se nace o desde el puesto de trabajo que se coge.

marzo 08, 2013

Tiempos de odio: la prensa española y la muerte de Chávez

Los titulares de la prensa española esta mañana del 6 de marzo despliegan a toda página la muerte de Hugo Chávez con un orgullo ideológico que se resume en los encabezados de la página y los contenidos de articulistas españoles que han hecho carrera la última década, siempre intoxicando a los lectores con su prejuiciosa mirada sobre los procesos sociales latinoamericanos. Desde anoche los tertulianos políticos del statu quo se reparten por los platos de televisión sonriendo y volviendo a repetir con insistencia que ha muerto el dictador, el populista de las payasadas, el demonio de los venezolanos y del mundo económico libre. Aquella verborrea hilvanada con juicios valóricos y lugares comunes que no aportan nada para el análisis, son intercaladas con las imágenes de un Hugo Chávez cantando unas rancheras en México, llamando señor azufre a Bush en el estrado de la ONU, también aparece el ¡gringos go home! del programa radial Aló Presidente. Y bueno, estamos en España, así que no puede faltar la imagen del por qué no te callas del monarca repetida hasta la saciedad como una pieza publicitaria más de la llamada Marca España. Hoy la llamada prensa seria de difusión nacional (ABC, La Razón, El País, El Mundo) ha hecho un alto en la corrupción política que involucra al Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Por un día dejan de contar parados, de anunciar otro recorte social más, de imprimir algún brote verde económico que no puede estar más que en la cabeza de un economista neoliberal. Hoy se deja a un lado la crisis global española (económica, social, institucional, política, de sentido común) para ser una sola voz contundente que con algarabía publique la crónica de una muerte anunciada de su enemigo latinoamericano. En las redacciones de estos periódicos desde hace más de una década que comenzaron a redactar obituarios sobre la figura de Chávez confundiendo la realidad con la ficción, y confirmando, una y otra vez, el daño que ha causado a una población entera el haber nacido en una Unión Europea revestida como frontera económica norte-sur y globalizada en los márgenes del eurocentrismo para entender el mundo. De ahí que no sea extraño que esta mañana lluviosa antes de coger la prensa, me encuentre a un hombre de no más de cuarenta años repitiendo a quien lo quiera escuchar que se ha muerto el dictador. Entro al ruedo y le pregunto si sabe que aquel dictador ganó 12 elecciones en 14 años avaladas por la comunidad internacional. Se me queda mirando con desprecio, no alcanzo a percibir si es ideológico o racial, sólo se que mi comentario no le ha gustado para nada. Para mi sorpresa, coge la revista gráfica El jueves y se va caminando bajo la lluvia. Una señora más decidida, con una piel de animal que le aprieta el cuello y con aires de burguesía de medio pelo granaína dice derechamente ¡que bueno que se haya muerto el rojo hijo de puta!, coge El Ideal de Granada y para no quedar desinformada también un ejemplar del ABC. Un chaval que se resguarda del aguacero y no tiene intención de comprar nada, ojea los titulares con rostro serio y se va rápido a la búsqueda de un cajero para tirar la bolsa de dormir. Sólo falta que aterrice el venezolano antichavista que conozco hace un tiempo y que dice venir de un planeta llamado Orión, así que prefiero enfilar por la calle y dejar que la lluvia golpee el rostro. En seis calles de vuelta a casa intento trazar un mapa mental español que sintetice el origen del odio hacia la figura de Chávez y el menosprecio a los movimientos sociales latinoamericanos. Es un hecho que la alianza del pensamiento único de la prensa española contra Chávez y el proceso político del pueblo venezolano, quedó sellada en los días posteriores al fracasado golpe de estado civil y militar que duró 48 horas en abril de 2002. Por entonces el Gobierno español de José María Aznar no sólo conspiró para quebrar la institucionalidad democrática venezolana sino que fue el primero del mundo en reconocer a la junta golpista que no duraría mucho. Todos habían participado desde sus trincheras en el mayor ridículo internacional español y quedaban en evidencia. Ahí está la hemeroteca para el que tenga sus dudas y también los cables sediciosos entre Madrid y su embajada en Caracas. La llamada prensa seria española y sobre todo el diario El País dio cobertura al andamiaje golpista y no pararían más en su lucha mediática desenfrenada, a veces colérica, contra Chávez y sus partidarios. Siempre apoyados por la derecha católica española que editan los pasquines de tirada nacional ABC y La Razón, junto a los eternos conspiradores autodenominados de derecha (neo) liberal y su periódico El Mundo. Por aquí emanó el virus de odio que desde hace una década recorre España. Estos son los responsables de haber ensanchado el desconocimiento sobre lo que viene sucediendo en el campo social latinoamericano desde la mitad de la década de los noventa y que la mayoría del pueblo español desconoce porque lo intoxican día a día con conceptos como dictadura, populismo, petrodólares, influencia castrista, libertad de expresión, oposición reprimida….., para luego desde ese campo semántico articular un discurso informativo sin mayores elementos que la de su base de datos ideológica y nacionalista. Para estos medios (directivos, editores y periodistas que suscriben las notas) su visión de la llamada Iberoamérica sólo existe tras un acuerdo comercial ventajoso para sus anunciantes; las grandes empresas de capital privado español que con Chávez vieron peligrar su negocio en donde hasta entonces todo estaba permitido. Ahora, cuando el cadáver de Chávez recorre las calles de Caracas bajo una multitud que lo despiden con un hasta siempre comandante, ellos se afanan en redactar sus crónicas que hablan con soltura de una transición política que llevará a su oposición a ser gobierno y que sólo ahí nacerá una verdadera Venezuela. Algunos se han apresurado-una vez más- a vaticinar la caída del sistema cubano por la falta de petróleo a precios rebajados que se dispensaba con Chávez. Se insiste en la majadera idea de que el cáncer ahora se extenderá por el cuerpo social latinoamericano que después de décadas de neoliberalismo extremo volvió a ser sujeto social rebelde, organizado y transformador. Hay mucha nostalgia contenida en las redacciones españolas que les gustaría volver a titular a doble página como en los años noventa:“La reconquista económica española en A.L.”. Les encantaría volver a creer que su majestad el Rey es un elemento indispensable en el desarrollo político latinoamericano y que cualquier cambio político en la región debiera estar supeditado a la moral de la transición política española, que por estos días, se desnuda ante sus ciudadanos. Cuantas botellas de cava-no catalán- se descorcharán estos días en las redacciones de Madrid, imposible saberlo. Sospecho que Vargas Llosa lo celebrará con la familia neoliberal ahí donde esté por el mundo con un buena cosecha de tinto, a Yoaní Sánchez me la imagino en su apartamento de La Habana alternando un mojito mientras termina su crónica sobre la muerte de Chávez, en los próximos días quizás nos sorprenda con otra de sus detenciones express, es probable, que en un ataque para llamar la atención de sus acreedores internacionales se autoinculpe de haber inoculado el cáncer que mató al enemigo de sus amigos. José María Aznar se fumará un puro al lado de la chimenea del salón de su casa mientras mentalmente repasa los proyectos aparcados de la multinacional del oro Barrick Gold en Venezuela, de la cual es consejero. También se dará tiempo para redactar un documento político hacía sus amigos de derecha, empresarios, a la burguesía local, y a los hombres de bien con poder de decisión e influencia para que cierren filas con Capriles y crean de una vez por todas que ahora es cuando el neoliberalismo por fin triunfará en todo el continente. Yo por mi parte me tomaré una cerveza, descorcharé la botella y el primer trago será para la pachamama, para la madre tierra de la vida y la muerte que siempre en Latinoamérica nos ha regalado una buena cosecha de hombres y mujeres nuevos.