diciembre 10, 2008

Dos tiros secos y luego ardió Grecia

Son las diez de la noche del sábado 6 de diciembre en el barrio de Exarchia, en el centro de Atenas. Mientras algunos toman un café caliente tras el cristal de una cafetería, en la calle, un grupo de jóvenes estudiantes se encuentran con dos policías que patrullan aquella manzana en donde muchas iniciativas políticas de carácter izquierdista o antisistema tienen encuentro, además de la movida griega de fin de semana. Los agentes y los estudiantes se insultan mutuamente, y algunos testigos señalan que estos últimos le lanzan botellas de agua - plástico o cristal da lo mismo- otras vecinas aseguran que uno de los agentes increpaba a los jóvenes mientras se agarraba los genitales. Una mujer, desde quizás una octava planta, coge el móvil y comienza a grabar la intersección de una esquina en donde se oyen voces altas, pero en donde nada de lo que pasa se ve porque la noche está muy cerrada y los copos de los árboles muy tupidos. De pronto dos tiros secos sobresaltan la mano de la vídeo aficionada; la cámara se mueve, se oyen gritos, y luego se ve a dos hombres corriendo calle arriba, quizás ya intuyendo que la han cagado.

A los quince minutos del gatillo fácil fallece a los 16 años el estudiante de bachiller, Alexandros Grigoropoulos. La noticia se esparce por toda Grecia con más rabia que resignación, espontáneamente la gente sale a la calle a ocuparla y ganar posiciones con la acción directa mientras lentamente comienza a fracturarse la información gubernamental, que repite una y otra vez, que Alexandros y otras decenas de jóvenes habían intentado quemar el furgón policial y de ahí la reacción preventiva de los policías. Nadie se imagina por entonces que aquellas primeras barricadas y masivos enfrentamientos contra la policía son sólo el comienzo de una revuelta social juvenil que pone en jaque al ya debilitado Gobierno del conservador derechista, Kostas Karamanlis. El plomo policial encendió la mecha de jornadas violentas que ni la detención de los policías implicados en el asesinato ha logrado amainar.

Son días agitados, por la muerte de Alexandros, por la cesantía juvenil griega que se empina por sobre el 20% precarizando aún más el futuro. Muchos salen a la calle hastiados de la nueva moda europea de represión policial enfocada sobre todo a los grupos anarquistas y de autogestión, lo mismo ocurre con la población juvenil francesa e inmigrante de la zona norte de París después de su rebelión de los coches ardiendo, ahora a ellos los vigilan con pequeños aviones no tripulados para seguridad de La France.

La acción directa de grupos anarquistas y otros muchos surgidos en el marco del movimiento antiglobalización que nació formalmente en Seattle (noviembre de 1999) ha dinamizado y organizado subjetivamente el enfrentamiento territorial. Los grupos griegos están a la vanguardia europea en torno al tema de la acción directa, son dinámicos y capaces de transformar la espontaneidad en resistencia organizada ya sea para bloquear un desalojo de un CSO (Centro Social Ocupado) o como por estos días para mantener activa una revuelta no anunciada que ya lleva cuatro días.



diciembre 09, 2008

URGENTE DESDE ATENAS (, martes 9, 17:19)

En Atenas hay enfrentamientos en la zona del Parlamento y del Instituto Politécnico. Increiblemente los antidisturbios han aparecido en el funeral de Alexandros. Miles de personas acudieron al cementerio de Faliro y desde el silencio despidieron al jóven asesinado. Repentinamente escuadras de antidisturbios aparecieron en los alrrededores del cementerio. Algunos jóvenes los increparon verbalmente a lo que la policía respondió con cargas en las puertas del camposanto y uso de gases químicos !!! El funeral estaba siendo cubierto en directo por los mass media y algunos canales de TV, incluso desde helicópteros. Mas de 5000 personas han sido rodeadas en el cementerio. Durante la última hora y media la gente ha intentado romper el cerco DIFUNDE ESTA NOTICIA, ESCRIBIMOS DESDE DENTRO DEL CERCO Y NO TENEMOS TIEMPO DE ENVIARLA A MAS MEDIOS. :: Fuente UK IMC
http://www.nodo50.org/La-policia-asesina-a-un-joven.html

diciembre 04, 2008

“Tirando la manta en Granada”


Siempre salen de casa con la sonrisa en los labios, la mochila en la espalda o la bolsa cuadrille de mercadillo en la mano; nunca voltean la cabeza para mirar a lo que se deja atrás porque la aventura inmigrante así lo requiere. Vienen del barrio del Zaidín, de la Chana, algunos se descuelgan desde la estigmatizada y olvidada zona norte de Granada, otros sólo caminan unas cuadras para copar con sus películas y CD de música pirata interrumpidamente las aceras del casco histórico de una ciudad que siempre transita entre la desazón y el son. Se despliegan en grupo e instintivamente cada uno asume una actitud vigilante ante los continuos embates de la policía local que no quieren que lleguen por la noche al piso compartido. Cada día se vende menos y se camina más para intentar cuadrar la caja chica de la sobrevivencia.
Los que no tiran la manta en la calle, recorren bares y restaurantes ofreciendo la mercancía pirata que ya tiene a decenas de sus compañeros en las cárceles españolas, tras aplicarles no una sanción administrativa sino que una condena judicial con pena efectiva de prisión. Una exageración del sistema judicial español que se entretiene en joderle la vida al subsahariano inmigrante sin papeles, mientras en sus narices es asesinada otra mujer por la violencia machista. La presión de lobby de las transnacionales de la música para reprimir a la piratería y la descarga de archivos P2p va dando sus pequeños frutos político-policiales que se mezclan con los discursos exclusivamente mercantilistas que agita la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) para salvaguardar, según ellos, la creación del artista.
Después de años en contacto con la inmigración africana uno sabe que la venta callejera de CD y DVD es el último eslabón comercial en la trama de las falsificaciones. Aquella actividad es la primera forma de ganarse la vida y pagar la manutención diaria; la solidaridad africana es extensa y generosa, pero también anda con los bolsillos estrechos. Algunos después de meses saldrán de la venta ambulante hacía otros derroteros, otros permanecerán años en aquel laberinto que lentamente va frustrando a la nueva savia africana. Y Mamadou, musta, Aliou y tantos otros con que me topo cada día en alguna esquina o bar recurrente, lo saben, no son ajenos a esta realidad tan concreta en que los proyectos de vida se van cristalizando en la máquina del tiempo.
En esos momentos de tensión, en donde la soledad aprieta y las perspectivas económicas se desvanecen, tanto en la tierra como en el aire, emerge nuevamente el guerrero urbano de ébano que se echa a la calle decidido a ganar esta partida. Lo mismo hace Yousaf, el adolescente paquistaní que otra vez ha cogido con fuerza su ramo de rozas para salir a recorrer una Granada bajo cero.